Cesárea programada: ¿qué implica?

La cesárea programada es una técnica quirúrgica que se realiza para el parto de un feto a través de una incisión abdominal y uterina. Esta práctica se lleva a cabo cuando el parto vaginal no es viable o cuando existe algún riesgo para la madre o el feto.

A través de este artículo, vamos a explicar con detalle qué implica una cesárea programada, desde cómo se realiza hasta las posibles complicaciones que pueden surgir durante y después de la operación.

¿Cómo se realiza una cesárea programada?

En primer lugar, es importante señalar que la cesárea programada se lleva a cabo en un entorno hospitalario. El parto se realiza bajo anestesia epidural o general, dependiendo de las circunstancias de cada caso.

El procedimiento en sí consiste en hacer una incisión en el abdomen y el útero para extraer al feto. Antes de realizar la incisión, se limpia la zona y se desinfecta para reducir el riesgo de infección.

Una vez se ha extraído al feto, se realiza la sutura de la herida, tanto en el abdomen como en el útero. Es importante que el cierre sea adecuado para evitar futuras complicaciones, como una posible hernia.

En cuanto a la duración de la intervención, suele oscilar entre los 30 y los 60 minutos, dependiendo de la complejidad de cada caso.

¿Por qué se realiza una cesárea programada?

Existen diferentes motivos por los que se puede llevar a cabo una cesárea programada. Entre los más comunes, podemos destacar los siguientes:

- Feto en presentación podálica: cuando el feto se encuentra en una posición anómala, como puede ser la presentación podálica (en la que el bebé se encuentra sentado en lugar de cabeza abajo), es necesario recurrir a la cesárea programada. En estos casos, un parto vaginal podría ser peligroso tanto para el feto como para la madre.
- Distocia: se habla de distocia cuando el parto se detiene por diferentes motivos. La distocia puede deberse a una variedad de factores, como puede ser una estrechez pélvica o una posición anómala del feto. En estos casos, la cesárea programada puede ser la mejor opción para evitar complicaciones tanto para la madre como para el feto.
- Placenta previa: cuando la placenta se sitúa de forma errónea en el útero, puede obstruir el canal de parto, lo que resulta en la imposibilidad de llevar a cabo un parto vaginal. En estos casos, la cesárea programada es necesaria para minimizar el riesgo de hemorragia en la madre o el feto.

Posibles complicaciones de la cesárea programada

Como en cualquier intervención quirúrgica, la cesárea programada puede tener riesgos y complicaciones. Entre las más comunes, podemos destacar:

- Infecciones: aunque se toman medidas para reducir el riesgo de infecciones, es posible que en algunos casos surja una infección en la herida quirúrgica. En estos casos, se requerirá tratamiento antibiótico y reposo para que la herida pueda sanar adecuadamente.
- Sangrado: pueden surgir hemorragias durante la intervención o tras la misma. En casos de una hemorragia grave, puede ser necesario realizar una transfusión sanguínea.
- Dolor: es normal experimentar dolor tras una cesárea programada, sin embargo, puede tratarse con medicación.
- Adherencias: tras una intervencion quirurgica es posible que se produzcan adherencias en el tejido cicatricial. Estas adherencias pueden dificultar futuras intervenciones quirúrgicas o paros vaginales.
- Problemas respiratorios en el recién nacido: tras una cesárea programada es posible que el recién nacido tenga problemas para respirar debido a la eliminación de la líquido pulmonar que normalmente se elimina de manera natural cuando se produce un parto vaginal.

¿Cómo prepararse para una cesárea programada?

La cesárea programada implica una intervención quirúrgica, por lo que es importante que la madre se prepare adecuadamente para la misma. Entre las recomendaciones más comunes, podemos destacar las siguientes:

- Realizar una limpieza íntima adecuada antes de la intervención.
- No comer ni beber nada 8 horas antes de la intervención para reducir el riesgo de aspiración durante la anestesia.
- Realizar una serie de pruebas médicas previas, como análisis de sangre, para garantizar que la intervención se lleve a cabo de manera adecuada.
- Prepararse para un posparto diferente: tras una cesárea programada, es necesario realizar mucho reposo, un cuidado especial de la herida y las suturas y un reposo mayor al que se recomienda posterior a un parto natural.

En definitiva, la cesárea programada es una técnica quirúrgica que se realiza cuando el parto vaginal no es viable o para evitar posibles complicaciones tanto para la madre como para el feto. Si es necesario, existen medidas que se pueden tomar para preparar adecuadamente al paciente y reducir el riesgo de complicaciones. En todo caso, es importante que la intervención sea llevada a cabo por profesionales capacitados en un entorno seguro y controlado.